Intermitente interrupción

Category: , , , By Golor Sadhalá
Cosas curiosas, imprevistas, a veces nos cambian de rumbo... ya lo veo.

Anoche fue dia de pago: todos felices; anoche llamé a mi mujer para encontrarnos en el super y hacerla.

Y así fue, no compramos nada ahí pero sí pasamos una buena noche que empezó ojeando libros que me encanta y revistas para educación inicial (que tanto le gustan, ella es maestra y de verdad le apasiona su carrera).

Fuimos a comer por ahí, me contó su día, nos besamos con ternura como ya es costumbre... y hasta tuvimos el tiempo suficiente para bromear de nuestros gustos antes de dejarla en su casa.

Al final estaba yo en mi cama, pensando en ella. En todo lo felíz que me hace y todas las cosas buenas que quiero darle.

Tomé el teléfono y la llame, algo me hacía presentir que no estaba dormida, necesitaba hablarle.

- Amor, ¿que pasó?
- Nada reina, sólo estaba pensando en esta noche. Me gusto mucho, sabes.
- A mi también. Me gusta cuando tenemos tiempo para estas cosas.
- Te llamo porque queria darte las gracias, es por ti que la noche ha sido linda. Me haces felíz con tu alegría, te amo.
- Yo también estaba pensando en ti.

Ya se imaginan las cosas que siguen, cosas bonitas, cosas "cursis" pero igual lindas.

De repente empiezo a escuchar un ruido continuo y discontinuado y otra vez continuo y nuevamente discontinuado.
Un momento, le dije aguzando el oído para percibir este extraño vaivén sonoro que sin duda provenía de un brutal movimiento en la habitación de al lado, mis vecinos. Te llamo en un rato ya, dame un toque.
Me salí de las colchas, me baje de la cama y por fin llegué hasta la puerta. Sólo para comprobar que efectivamente mis muy amatorios vecinos estaban, pues, copulando, teniendo relaciones, tentandose, compartiendo o simplemente tirando; como se le quiera llamar.

¿Que pasó? me pregunta ella. Intenté ser un caballero para explicar la situación pero no había manera, además de que estaba cansado el ruidillo aquel delataba la pasión que yo intentaba traslapar en mis palabras

Aaaah me dijo comprendiéndolo todo, ¿y donde tienes esas manos?, ja me reí.
La verdad es que hasta aquí llegó la caballerosidad, esta era la frontera ella ya la había cruzado y yo no tenía la más mínima intención de quedarme de este lado.

Pues por ahí, a salvo; dije pícaramente.

Se sonrió y la conversación desató la pasión con la que esta noche hubiera terminado de haber podido dormir con ella.
Me sentía muy caliente diciéndonos cosas por teléfono, cositas que aumentaban la temperatura... preguntas de otras cosas que realmente no buscaban respuestas, sino expresiones...
Y ese ritmo maravilloso de otras gentes cuando hacen el amor, y uno está ahí sin estar.
Cuando ellos callaron ya no estaba cansado, me sentía feroz y ella me seguía diciendo que faltaba poco... que había estado bien y que vayamos a dormir.

Y así fue cómo el amor y la ternura se econtraron con la pasión esa misma noche, sin quererlo siquiera. Ya lo ven.
 

0 comments so far.

Something to say?